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Crónica del Viaje a Brasil y Paraguay Segunda Parte Después de más de dieciseis horas de viaje arribé a la capital paraguaya, Asunción. De todas formas, aproveché el tiempo libre para leer mucho y, por supuesto, hacer un completo relevamiento del dial de FM desde la entrada al país guaraní, por Ciudad del Este hasta el que era mi destino final. Llegué a Asunción casi al mediodía y el clima era agobiante. La unidad de la empresa Pluma que había tomado en Curitiba arribó a la antigua terminal de ómnibus, enclavada en una zona alejada del centro. Encontré un sencillo hotel, que me había albergado en ocasión de otro paseo hecho a esta ciudad, unos quince años atrás y, luego de un refrescante baño, un buen almuerzo y un breve descanso, comencé mis paseos. No tenía muchas horas para estar sólo, ya que al día siguiente arribaría a Asunción mi queridísimo amigo Ruben Guillermo Margenet, quien ese mismo día partiría desde la ciudad de Rosario, en la provincia de Santa Fe.
Di vueltas y más vueltas y aproveché las últimas horas del día para realizar un chequeo total de la onda media local. Además, hice un completísimo relevamiento de la FM asunceña. Ya después de la cena, mis fuerzas sólo me permitieron echarme en la cama a mirar algo de televisión para caer rendido al rato. Me esperaban horas de mucha actividad ya que la planificación previa que habíamos hecho con Rubén incluía visitas a una gran cantidad de emisoras locales de onda media y frecuencia modulada, especialmente a aquellas que en algún momento operaron en la onda corta, pero también a aquellas que son las más reconocidas por la popularidad y/o credibilidad de que que gozan entre la paraguayidad. A primera hora de la mañana siguiente arribó a Asunción el amigazo Rubén. Lo recibí entre el gentío que invadía a esa hora la terminal al grito de "aquí Chacarita" (club de fútbol del cual soy fanático simpatizante). Y Rubén atendió el llamado de inmediato. Nos abrazamos con el afecto de siempre y ante la consternación y el asombro que para nosotros deparaba encontrarnos allí, tan lejos de casa, fuimos hacia al hotel para dejar el equipaje del nuevo pasajero. En forma inmediata partimos en un micro local rumbo al centro histórico de la ciudad. Visitamos una oficina de turismo, en donde nos proveyeron de abundante material que emplearíamos en los días venideros y, lo más importante, nos munimos de un completo plano de Asunción. Luego, llamamos por teléfono a quien sería nuestro anfitrión local, el conocido diexista Adan Mur, quien se desempeña actualmente como asesor técnico para varias estaciones de radio de amplitud modulada de Asunción. Durante el buen rato que nos quedamos esperando a Adan, más de una docena de vendedores de casi todo nos rodearon para hacer su agosto (en pleno enero) con nosotros. Los fuimos despachando uno a uno hasta que en un momento se presenta Adan Mur. Luego de una maratónica caminata por las calles del centro buscando el sitio para abordar una línea de colectivo local que nos llevara hasta Ñemby, conseguimos iniciar el periplo por las radios locales. El viaje a Ñemby merece un breve comentario ya que implica tener un paneo de toda la zona urbana y suburbana de Asunción, donde se nota una enorme actividad comercial, la cual, por momentos, demuestra ser caótica y precaria, con tiendas improvisadas en las veredas o en las mismas arterias secundarias de los barrios. Hay zonas perisféricas de Asunción que muestran una gran pobreza y atraso y el comentario que todos nos hicimos al respecto fue que realmente estábamos viendo, desde sus propias entrañas, a nuestra América profunda. Arribamos a Ñemby luego de algo más de media hora de viaje. Adan Mur nos invitó a almorzar en un restaurante ubicado justo enfrente de Radio América, uno de los objetivos principales de nuestro periplo. Esta emisora ha estado operando en la onda corta hasta hace un año atrás, aproximadamente, utilizando para salir al aire un transmisor casero y testeando en diferentes frecuencias de 41, 31 y 19 metros. Radio América (1480 Khz) cumple una importante misión evangelizadora y pertenece a la Iglesia Bíblica Misionera, cuyo principal referente es el Pastor José A. Holowaty (cuya voz es reconocida por todos los que ya llevamos unos cuantos años en la escucha de la onda corta puesto que es la más representativa de la mítica KGEI, que otrora transmitía sus programas desde San Francisco, California, en los Estados Unidos).Pero regresemos al relato. Luego de la abundante comida, recorrimos a pie la zona y pasamos enfrente de la planta transmisora de Radio Cáritas (680 khz), emisora que pertenece a la Iglesia Católica local. Finalmente, se hizo hora de visitar Radio América. Pudimos conocer personalmente y disfrutar de una larga charla con el Pastor Holowaty, hombre muy emprendedor y de una gran calidez, pero también, evidentemente, de un inusual carisma. Rubén y yo pudimos hacerle una extensa entrevista en la cual prácticamente ningún tema vinculado con la radio y especialmente con la onda corta quedó afuera. Luego, la conversación continuó en la propia residencia del pastor, abordando todo tipo de temas.
Ya al caer la tarde, José A. Holowaty nos invitó a visitar la planta transmisora de Radio América, ubicada en la localidad de Villeta, que es una zona poblada mayormente por campesinos y está ubicada a una treintena de kms. de Asunción y a algo más de quince kilómetros de Ñemby. Mientras aguardábamos la partida, nos asombró ver a un hombre montando guardia con una escopeta en las propias instalaciones de la radio. Su presencia se debía, nos comentarían luego, a desalentar el ataque de intrusos, ya que las envidias que en otros grupos religiosos despierta el rápido crecimiento de Radio América trajo aparejado algunos atentados de menores consecuencias pero que provocaron daños y miedos en la emisora. El pastor Holowaty no pudo ser de la partida y el viaje lo hicimos con dos integrantes de la plantilla técnica de la emisora, ambos alumnos de Adan Mur, quien dedica varias horas por día a enseñar sus impresionantes conocimientos respecto al mantenimiento de una planta transmisora a miembros de la iglesia de Holowaty. La visita fue enriquecedora, ya que tuvimos oportunidad de comprobar cómo se trabaja en una radio de onda corta emplazada en uno de los países más empobrecidos de América. Tengan en cuenta, simplemente como anécdota, que las fortísimas tormentas subtropicales que afectan la zona obligan al personal de la emisora a realizar ingentes esfuerzos en aras de reparar los daños que causan las mismas, con frecuentes cortes de transmisión y destrucción de recursos técnicos. Pudimos tomar decenas de fotografías tanto a la antena como a diferentes componentes del equipamiento de la estación. Vamos a dedicar unos renglones a contar dos hechos que han quedado registrados en nuestra memoria. Uno es pintoresco y tiene que ver con el pequeño zoológico que se ha formado en la planta transmisora, ya que en la planta conviven vacunos, cerdos, gallinas, pavos y otros plumíferos y, precisamente uno de estos animalitos, el toro, se convierte en uno de los protagonistas del otro hecho, que se ha convertido sin lugar a dudas en una anécdota inolvidable, ya que en determinaod momento, comenzó a bufar y a golpear el suelo con una de sus patas delanteras en forma amenazadora detrás de Rubén, mientras nuestro amigo, en actitud a la que podríamos calificar de heróica, eligió el propio piso de tierra, delante de la bestia, como plataforma desde la cual tomar fotografías. De regreso en Asunción pudimos brindar satisfechos con unas heladas y exquisitas cervezas locales que hicieron la delicia de nuestros paladares, acompañando las mismas con unas riquísimas sopas paraguayas y algunos productos de copetín que integramos a esta cena improvisada.
El día siguiente fue sábado. Y fue también inolvidable. Por lo que conocimos. Por lo que aprendimos. Por lo que vivimos. Y por lo que caminamos. La jornada comenzó con una rápida e intempestiva mudanza de hotel. Resulta que el primero en el cual paramos mostraba algunos puntos débiles importantes en cuanto a atención (faltaban toallas, no había servicio de habitaciones, etc). Por ello, no bien nos levantamos, con gran celeridad nos fuimos a otro hotel ubicado en las inmediaciones que, con similares tarifas, nos brindó todo el confort que necesitábamos para pasar cómodamente los días que nos restaban en Asunción. Y luego de la mudanza vino Adan Mur a buscarnos. Y recien eran las 0830 de la mañana. Pasamos dos horas más haciéndole a Adan todo tipo de preguntas sobre Radio América y las radios paraguayas. Nuestro anfitrión, que conoce las mismas en forma exhaustiva, nos brindó una gran información sobre el pasado, el presente y el futuro de las radios locales que trataremos de compartir desde el GRA con los colegas e interesados de todo el mundo. Finalmente partimos. Luego de una extenuante caminata por el centro de Asunción visitamos Emisoras Paraguay, la cual usó la onda corta hacia principios de los años 80 pero que actualmente sólo está activa en la frecuencia modulada (106,1 Mhz). De allí partimos rumbo a Radio Ñandutí (1020 Khz), sin dudas, una de las emisoras más representativas del espectro local y que durante muchos años fue la voz que se alzó una y otra vez contra la dictadura del General de Ejército Alfredo Stroessner, quien por varias décadas guió con mano de hierro los destinos del país sudamericano. Radio Ñandutí fue cerrada y sancionada una y otra vez pero valientemente, se convirtió en una de las banderas de la oposición política local. Cuando llegamos, fuimos entrevistados en el programa "Contacto económico", conducido por Osmar Apuril, quien amablemente se prestó luego a que le realizáramos toda clase de preguntas sobre la estación y su mítico director: Humberto Rubín. El punto siguiente de nuestra gira fue Radio Uno (650 Khz). Para llegar hasta ella tuvimos que realizar otra larga caminata, bajo el sol abrazador del mediodía asunceño y cuando los termómetros ya marcaban una temperatura cercana a los 40 grados. Radio Uno integra un multimedios conformado también por FM Láser , Diario Popular y otras publicaciones periodísticas gráficas menores. Y un breve comentario sobre la frecuencia que utiliza Radio Uno. La misma pertenecía a Radio Vallemí, emisora que operaba desde la localidad homónima, emplazada a pocos kilómetros del centro de Asunción. No obstante ello, por decisión gubernamental, hacia mediados de la década pasada, se canceló la autorización para transmitir a Radio Vallemí y se le asignó la frecuencia a este grupo económico que opera a Radio Uno que, curiosamente, si me permiten la ironía, está capitaneado por Diego Wasmosy, hijo del ex presidente local Juan Carlos Wasmosy. Volviendo a nuestra visita, digamos que pudimos participar del programa que en esos momentos se irradiaba, llamado "Sonríe Paraguay", donde con asombro escuchamos chistes y bromas en guaraní, aunque por supuesto nuestra intervención nos limitó a utilizar nuestra lengua española.
Y vino otra caminata agotadora. Ahora a media tarde. Con el sol cayendo sobre nuestras cabezas y el cansancio transformando nuestros rostros. Y luego de andar y andar llegamos a Radio Cáritas (680 Khz). Allí, un funcionario de la emisora nos concedió un largo reportaje que nos permitió trazar un completo panorama de la actividad de esta emisora que tiene una fuerte inserción social. Y tras esta visita siguió otra extenuante caminata hasta el hotel. Las últimas horas de la tarde las aprovechamos para descansar (muy poco), devorar una cena con la cual media docena de personas hubiesen podido sentirse satisfechos (aunque sólamente Rubén y yo la disfrutamos), caminar por la zona para hacer la digestión y entrar a conocer el casino local. Luego vino el reparador sueño.
El domingo empezó también temprano. El cielo se mostraba nublado y las primeras gotas de lluvia empezaban a caer sobre la ciudad. En ese momento decidimos con Rubén hacer un viaje corto pero que nos permitiera trazar una impresión sobre una ciudad del interior paraguayo. Y la elección recayó en Caacupé. Esta pintoresca localidad, enclavada en medio de la coordillera del mismo nombre, con elevaciones de unos pocos centenares de metros, reúne cada ocho de diciembre a la enorme feligresía que va a hacer su homenaje a la Vírgen de Nuestra Señora de Caacupé, patrona del pueblo paraguayo. El viaje fue corto y divertido. Rubén y el autor de esta nota no paramos de hablar ni un momento y rápidamente arribamos a destino. Caminamos menos de una decena de cuadras, disfrutando de la colorida villa, que los fines de semana también recibe muchos turistas locales y llegamos a nuestro objetivo: La Voz de la Cordillera, que opera en los 860 Khz y que puede sintonizarse desde algunas acampadas DX realizadas no muy lejos de Buenos Aires. La emisora está en la zona rural, en el límite entre el pueblo y el campo. Cuando llegamos, nos encontramos con una locutora y conductora de programas y un miembro del staff técnico. Luego de la mayúscula sorpresa que nuestra presencia les causó, se brindaron por completo a nosotros, facilitándonos la tarea de reportearlos, a la vez que nos sacaron al aire durante un programa musical, mientras se irradiaban unos conocidos tangos porteños. A los pocos minutos, la dueña de la emisora, quien vive en Asunción, llamó a la estación para demostrar el beneplácito que nuestra presencia le causaba. Pudimos sacar muchas fotos y grabar decenas de identificaciones de la radio desde las propias y vetustas cintas en la que estas estaban registradas. Luego de un par de horas dimos por terminada la visita y almorzamos en un sencillo restaurante que está frente a la hermosa Basílica de Nuestra Señora de Caacupé, cuya gigantesca torre y cúpula pueden verse desde considerable distancia.
El viaje de regreso incluyó una combinación de ómnibus local en la localidad de Fernando de la Mora, ya que nuestra intención era redireccionar el viaje e ir a visitar a Radio Nacional del Paraguay, única emisora local activa en la onda corta (9737 Khz). Y vamos a hacer un breve alto en nuestra narración para abrir un paréntesis que nos permita descubrir dos anécdotas que se produjeron esa tarde, durante el retorno. Por un lado, nos sorprendió la costumbre del conductor del ómnibus, quien permanentemente tocaba la bocina de la unidad para avisar a los transeuntes de su llegada con la evidente finalidad de tomarlos como pasajeros; por otro lado, el segundo úmnibus, que nos llevó desde Fernando de la Mora hasta el centro de Asunción, cruzaba las calles a una velocidad increible, sin frenar casi en ninguna bocacalle. Finalmente, llegamos enteros a Radio Nacional pero la puerta de ingreso a la emisora estaba herméticamente cerrada. Golpeamos el portón de acceso para automóviles pero nadie se hizo eco de nuestro llamado. Sólamente una pequeña ratita vino.....a ver quiénes éramos y se volvió a meter en una rendija que daba a unos caños que estaban bajo tierra. Desilusionados, íbamos a retirarnos cuando un vecino, desde una azotea, nos instó a golpear bien fuerte y alguien vino a recibirnos. Y esa persona, algo sorprendida, nos derivó a un locutor de fútbol a quien hicimos un reportaje. Nos invitaron a volver a la emisora al día siguiente para recabar más informaciones sobre la radio del estado paraguayo, de manera que decidimos regresar al hotel, cenar temprano (unas legendarias pizzas hechas por un porteño que actualmente se ha radicado en Asunción), mirar un poco de fútbol y retirarnos a dormir.
El día siguiente fue lunes y también fue el último día de nuestra estancia en el Paraguay. Y el cúmulo de actividades que íbamos a desarrollar no condecía con dos personas que estaban de vacaciones. Por el contrario, no paramos ni un minuto. Y esto no es una simple expresión. Compruébenlo con lo que les cuento a continuación. Al amanecer vino nuevamente el incansable Adan Mur y nos llevó a visitar a Radio Libre (1200 Khz) , en la localidad suburbana de Fernando de la Mora. Esta emisora tiene pocos años de vida pero rápidamente se ha convertido en un medio de expresión combativo y confiable. Su director es el señor Benjamín Fernández Bogado, un agudo periodista y docente universitario quien se convirtió en nuestro entrevistador y entrevistado, duante una mañana en la que hablamos de lo que tanto nos apasiona: la radio. lo hicimos al aire y fuera de micrófonos. Mientras duró la entrevista que Fernández Bogado nos hizo, un abanico de oyentes llamaron para conversar con nosotros en lo que se convirtió en un difícil desafió, puesto que compartiamos micrófono con un profesional de jerarquía y conversamos con oyentes calificados que tenían fundamentos para defender sus puntos de vista. Así, departimos e intercambiamos ideas con un artista y dirigente de una asociación local de radios comunitarias; con una periodista paraguaya que había vivido en el exilio en Bulgaria durante la época de Stroessner; con un coronel retirado del Ejército paraguayo y hasta con una oyente que quiso conocer nuestra postura respecto a la terrible y tristemente célebre Guerra de la Triple Alianza. Afortunadamente salimos airosos de nuestro compromiso. Fernández Bogado nos despidió regalándonos un libro de su autoría a cada uno, algunos recuerdos de la emisora y lo imborrable de los momentos que acabábamos de vivir. Vino luego el adios a Adan, con quien seguiremos en contacto como lo veníamos haciendo hasta ahora. Y, luego de algunas visitas a la zona comercial de Asunción, ya que debíamos cumplir con encargos, dedicamos un rato al almuerzo, para partir de inmediato rumbo al centro de Asunción. Nuestro objetivo era visitar el Archivo Nacional para compilar información sobre la historia de la radio en el Paraguay. Desafortunadamente, era de tarde y en verano esa dependencia gubernamental sólo funciona por la mañana. Comenzamos luego a caminar hacia Radio Nacional del Paraguay. Y, milagrosamente, merced a una idea de Rubén, entramos a una pequeña librería, donde a nuestra requisitoria, nos exhibieron dos ejemplares del excelente trabajo entitulado "De oído y de memoria", que constituye una verdadera reseña histórica de la radiofonía en el Paraguay.
Llegamos finalmente a Radio Nacional.Allí fuimos excelentemente atendidos y se nos invitó a visitar la estación por la noche, a fin de compartir el programa que desde las 0000 UTC de cada jornada, el director de la emisora, Héctor Flaviano Díaz Ayala conduce por las ondas medias y cortas de la emisora gubernamental. Este espacio se llama "Tenandé Paraguay" (que en español se traduce como Adelante Paraguay) Aprovechamos las "horas libres" para dirigirnos a visitar la Megacadena de Comunicación, en el barrio Lambaré. Nuestra intención era conocer a Radio Primero de Marzo (780 Khz), una de las emisoras comerciales paraguayas más reconocidas por sus coberturas deportivas. Desde el gigantesco edificio que alberga a esta emisora, también salen al aire dos estaciones de frecuencia modulada: Radio Canal 100 y 97,1 Radio Latina. Pudimos visitar los estudios de las tres emisoras, grabar identificaciones y avances con calidad de estudio, recabar datos e informaciones para finalizar con una sesión fotográfica. El día empezaba a tocar a su fin y aprovechamos para pasar por el hotel para refrescarnos, recoger más cassettes y salir corriendo para el centro de Asunción, ya que nos aguardaban en Radio Nacional del Paraguay. Arribamos una media hora antes del programa por lo cual el hijo del director de la estación, Héctor, nos mostró varios álbumes de fotos actuales de la planta transmisora, arreglada y remodelada durante la administración de su padre. Luego, nos llevó a conocer las instalaciones de Radio Nacional. Entre estas dependencias pudimos conocer el gigantesco estudio central de grabación, en donde también se imparten cursos de teatro, guitarra clásica y folklórica, etc. Finalmente llegó la hora de salir al aire y junto a Rubén fuimos protagonistas de todo el desarrollo del programa, ya que permanentemente se nos hizo participar del mismo, ora como entrevistados, ora como entrevistadores. Y esa noche también hubo invitados, puesto que tuvieron su momento de hablar al aire el Secretario de Seguridad Interior, un Asesor Presidencial en temas de Seguridad Interior y un médico que reside habitualmente en la ciudad de Pedro Juan Caballero. Fuimos sorprendidos por varios llamados. Uno, del Director de Comunicación Social de la Presidencia, quien quería agradecernos nuestra presencia en la emisora (no nos olvidemos que la misma depende directamente de la Presidencia de la República) y otro, de un oyente paraguayo que reside actualmente en Sucre, Bolivia, quien estaba escuchando Radio Nacional en los 920 Khz y con quien pudimos conversar acerca de la función integradora que las radios tienen para con sus connacionales residentes en el exterior. A la medianoche terminó el programa y con el escaso servicio de transporte urbano de pasajeros que por esas horas sirve a la población asunceña, retornamos a nuestra habitación. Exhaustos pero con una enorme satisfacción. Al mediodía siguiente partimos hacia Rosario, en el caso de Rubén y Buenos Aires, en el caso mío. Los días durante los que estuvimos en Asunción fueron plenos en actividades y experiencias nuevas. Como consecuencia de ello, nos acercamos aún más a la radio, pero sobre todo a la gente que la hace posible pero también conociendo a quien la escucha. Ahora, como estudiosos e interesados en el fenómeno de la radio, la comprendemos más y mejor. Pero como oyentes, aprendimos también a amarla más. Ultima actualización:
Sábado, 24 de Junio de 2006
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