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Viaje a Mendoza

La idea nació hace ya bastante tiempo. Y pasaron varios meses hasta que pusimos fecha para hacer el viaje. Después comenzamos a armar una mini-lista, con aquellos que potencialmente podrían ser de la partida. Así, fuimos arreglando los detalles del viaje: el lugar dónde íbamos a estar, qué llevaríamos, cómo nos encontraríamos al llegar a destino, etc, etc.- Y así, casi sin darnos cuenta, a medida que los preparativos avanzaban, llegó el momento de la partida al que nos permitiríamos denominar DX Camp Cuyo-2005.

Fue el pasado 21 de julio cuando nos embarcamos, Marcelo Cornachioni y el autor de esta nota, en una unidad de transporte automotor de pasajeros que cubría el recorrido Buenos Aires-Mendoza. Lo mismo hicieron desde Rosario, en la provincia de Santa Fe, Rubén Guillermo Margenet y Hugo Longhi. Finalmente, Martín Gremoliche, el más jóven de los asistentes, salía de la ciudad de San Juan, capital de la provincia homónima. Nuestro anfitrion sería Miguel Castellano, quien vive en uno de los departamentos vecinos a la Ciudad de Mendoza, la capital de la provincia del mismo nombre.

Como anécdota de viaje, Marcelo y yo estábamos sorprendidos puesto que a partir de los diez minutos de viaje, el baño que el ómnibus tenía en su interior, fue ocupado y utilizado en forma reiterada y casi permanente por prácticamente todos los pasajeros; de tal forma que, por momentos, llegamos a pensar que una vez que todos habían desfilado por su interior, inmediatamente, el primero que lo había hecho volvía a iniciar la ronda cual interminable sierra sinfín. En centenares de viajes realizados jamás había visto algo así.

Entre las 1000 y las 1100 de la mañana del viernes 22 de Julio nos encontramos todos en la estación Terminal de Omnibus de Mendoza. No bien bajamos del transporte, tuvimos el enorme placer de conocer a Miguel y a Martín y, por supuesto volver a ver a Rubén y a Hugo. Luego de los saludos y presentaciones, todos nos dirigimos hacia el automóvil de nuestro anfitrión, quien, luego de una vuelta por la ciudad, nos llevó directamente a El Challao, el paradisíaco lugar donde se encontraba la cabaña que habíamos reservado para el evento.

El Challao está situado a unos 7 kilómetros apróximadamente al norte y al oeste del centro de la ciudad. Está emplazado en una zona elevada, que, básicamente, ofrece sitios de descanso como complejos de bungalows y lugares de recreación. Nuestra cabaña resultó ser un lugar amplio, cómodo y muy acogedor. La sala de escucha contaba con una mesa donde pudimos ubicar nuestros equipos y una generosa cocina en donde siempre había actividad. Una salamandra, permanentemente cargada con leña, mantuvo el ambiente con una temperatura agradable. Las dos habitaciones que cumplían las veces de dormitorios sólo fueron utilizadas para dormir.

Obviamente, lo primero que hicimos fue erigir una antena, utilizando como materiales básicos el cable y el balún que Martín Gremoliche había traído y empleando los servicios ocasionales de un amable trabajador de la construcción quien nos socorrió en las tareas de instalación en altura. Una vez cumplida con esta "obligación", nos abocamos a almorzar. Fuimos a comprar algunas vituallas al pequeño centro comercial de El Challao, tras lo cual Rubén preparó unos exquisitos fideos a la crema, que yo ya tuve ocasión de disfrutar en Rosario en varias oportunidades. Y en esta instancia, me veo en la obligación de interrumpir el relato para comentarles un aspecto muy particular relativo a este evento. Primero quiero señalar que la región de Cuyo y especialmente las provincias de Mendoza y San Juan, son famosas por su producción vitivinícola. La elaboración, producción y comercialización de vinos finos para el mercado local y para la exportación y de otros vulgarmente llamados de mesa, destinados al consumo masivo, contribuyen generosamente a la economía local y regional ya que son, hoy por hoy, la mayor fuente de trabajo y riqueza de la zona. Miguelito trabaja en una reconocida bodega local y generosamente contribuyó con una cantidad increíble de vinos de distinta variedad que enriquecieron nuestra mesa y satisfacieron nuestro paladar..-

Volvamos, ahora sí, a nuestro viaje. Luego del descanso necesario y hasta podríamos decir, merecido, fuimos en grupo al centro de la ciudad de Mendoza. Allí nos dividimos, ya que Rubén hizo una visita a Radio Nacional Mendoza, emisora oficial que otrora había transmitido en la onda corta, en la frecuencia de 6180 Khz, en la banda internacional de 49 metros. Los otros, dimos vueltas y más vueltas por la zona del microcentro, admirando el movimiento local, la limpieza providencial que caracteriza a la ciudad y, por supuesto, la belleza increíble de las mendocinas. Nos encontramos todos nuevamente en un café ubicado en pleno centro,a pocas cuadras de la majestuosa Plaza Independencia y luego fuimos a un supermercado local a comprar todo lo necesario para el asado que iba a ser, sin duda alguna, el plato fuerte en materia culinaria del día sábado. Compramos alimentos de todo tipo y luego, Miguel, que había estado realizando sus obligaciones cotidianas durante la tarde, nos pasó a buscar para llevarnos de regreso a nuestra cabaña. Eso sí: en el trayecto pasamos a comprar dos docenas de las exquisitas empanadas mendocinas que por la noche y antes de la jornada DX, acompañarían a las pizzas que el autor de estas líneas preparó para los hambrientos comensales. Todo, por supuesto, regado por el excelente vino con el que Miguel Castellino nos obsequió.

Y ahora sí. Bien comidos y bebidos, a hacer DX. En onda corta las condiciones de propagación no eran las mejores. Bien sabemos que actualmente estamos atravesando el período más pobre del ciclo solar y obviamente, las expectativas en cuanto a escuchas son mínimas. En onda media, en cambio, si bien también la recepción se ve afectada, pudimos hacer muy buenas escuchas de emisoras del interior de nuestro país, de imposible sintonía desde nuestras localidades de residencia; de Chile; de Perú y en la madrugada pudimos coronar las captaciones con una que sin dudas se convirtió en la mejor captación en la onda media: tentativamente, habíamos recepcionado a Radio Zyz, desde St. Kitts & Nevis, en el Caribe, en 555 Khz.

Obviamente, a medianoche, el brindis con un rico pisco chileno, obsequio del amigazo Gabriel Iván Barrera, enfriado con el clima de la cordillera y una ayuda del refigerador, nos permitió recordar a los queridos y entrañables amigos trasandinos Hugo López y Rubén González Valderrama, quienes no pudieron ser de la partida ya que la gran cantidad de nieve que cae en las altas cumbres en esta época del año, hace que frecuentemente deba cerrarse por razones de seguridad el paso internacional y por ende ello constituía una dificultad y un riesgo para el tránsito de los colegas.

La noche cerrada dio paso a un hermoso amanecer y los primeros rayos del sol nos encontraron como nos dejaron: haciendo DX. A media mañana, después de los infaltables mates criollos, todos nos trasladamos hacia la ciudad, para hacer una visita organizada por Miguel Castellino a la bodega donde él desempeña habitualmente sus actividades laborales. Pasamos varias horas muy interesantes en las que aprendimos, merced a las sabias y pacientes explicaciones de un enólogo, compañero de Miguel, el proceso de elaboración de un vino fino. La visita concluyó con una degustación de varietales finos sacados directamente de piletones y toneles de almacenamiento: syrah, tempranillo, etc, etc ingresaron generosamente en nuestros estómagos vacíos. Pronto, los alimentos sólidos iban a hacerles compañía. Y fue así, ya que nos dirigimos presurosamente de regreso a El Challao, donde Rubén y Marcelo prepararon un asado memorable en el cual todo había sido previsto: unos chinchulines condimentados previa y delicadamente por Rubén, al amanecer de ese mismo día, chorizos, morcillas, tiras de asado y un vacío tierno que se cortaba con sólo mirarlo. Todo, por supuesto, acompañado con un sabroso vino que fue reservado para la ocasión. La ingesta duró varias horas. Atrás, el arroyo que corría detrás y debajo de las cabañas, sonaba cantarinamente y el sol, poco a poco, se fue poniendo en las primeras estribaciones de la precordillera, que se elevaban hacia el oeste.

Luego del suculento almuerzo, comenzó una nueva jornada de escucha, que si bien no fue tan prolífica como la de la víspera, nos permitió seguir viajando con nuestros oídos por el interior de Chile y de la Argentina. Marcelo, por supuesto, terminó de identificar las casi setenta emisoras de frecuencia modulada que se amontonan en Mendoza y alrededores.

Esa noche, la última en Cuyo para varios de nosotros, dormimos más que la anterior y descansamos mejor. Ello nos preparó para la jornada del domingo. A primera hora de la mañana hicimos algo de DX, informes y grabaciones. Mientras, el mate circulaba de mano en mano, salvo para aquellos que prefirieron un buen café para ayudar a despabilarse. Acompañamos nuestro desayuno con las riquísimas tortitas raspadas y su variante: las pinchadas, una tradición local con la que Miguel nos sorprendió para empezar el día con un sabor bien local.

Y llegó la hora de desarmar la antena, guardar los receptores y preparar los bolsos. Pero todavía nos esperaban unas cuantas horas en Mendoza y así fue que partimos hacia el centro de la ciudad para recorrer las calles céntricas y hacer las compras de productos regionales. También aprovechamos la ocasión para degustar unas cuantas botellas de cerveza local en una confitería ubicada en la pintoresca y elegante peatonal Sarmiento. Luego de la caminata, llego otro de los momentos esperados e inolvidables del viaje: el almuerzo en la casa de Miguel Castellino, junto con su hermosa y simpatiquísima familia. Miguel vive en la zona de Godoy Cruz, un departamento prácticamente pegado al centro, pero que tiene autonomía municipal. La comida fue exquisita.y abundante: la esposa del dueño de casa preparó unas colitas de cuadril rellenas (su especialidad) acompañadas con unas empanadas mendocinas como entrada que hicieron nuestra delicia. Y todo, por supuesto, regado con lo mejor de la rica bodega personal de nuestro anfitrión. Y entre historias, bromas y travesuras del increíble y espectacular cachorro de fox terrier de Miguel, llamado Rocky, al cual no podemos dejar afuera de esta nota, llegó la hora de la partida. Tras la despedida de Martín, que se quedaría un día más en la provincia para visitar a un familiar en la vecina localidad de Carrodilla, llegaron los abrazos con el resto de la gente, ya en la terminal de buses, mientras el vehículo que nos devolvería a Buenos Aires se acomodaba en su respectiva plataforma de salida. El viaje nocturno, sin embargo, sirvió para que el incansable Marcelo Cornachioni relevara el dial de la FM de la ciudad de San Luis.

Evidentemente, por más viajes que hagamos; por más destinos nuevos que busquemos; cada viaje depara nuevos momentos de plena emoción y descubrimientos y nos prepara para la siguiente aventura.

 

 

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Ultima actualización: viernes, 15 de febrero 2008

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