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VIAJE A TUCUMAN

ESCUCHANDO RADIO ENTRE LOS VALLES CALCHAQUIES

Estoy convencido que los viajes constituyen una excelente oportunidad para hacer diexismo. Y no estoy hablando sólamente de las pocas oportunidades de estar sólo que una persona con una serie importante de responsabilidades puede tener en el año sino que me refiero a combinar los viajes de trabajo o en familia que debamos realizar con nuestra pasión por la radio. Si bien tengo muchas ocasiones de hacer o programas excursiones, paseos o acampadas DX, quiero dedicar unas líneas a compartir con ustedes las vivencias acaecidas en un reciente viaje, hecho durante el pasado mes de setiembre, por razones estrictamente laborales, a la provincia de Tucumán, en el noroeste de Argentina.

La necesidad de trasladarme en avión, puesto que debía arribar con celeridad a mi destino hizo que me perdiera la ocasión de hacer escuchas durante el trayecto pero no bien llegué a mi destino, la ciudad de San Miguel de Tucumán, y me instalé en un hotel de varios pisos ubicados a metros de la plaza principal de la capital provincial, me encargué de pedir que me asignaran una habitación con balcón. Poder conseguir la misma me facilitó las cosas, puesto que pude tirar por el mismo un buen cable que sirvió de antena para la recepción en onda corta. Bien sabemos que las condiciones de recepción en las grandes ciudades dista de ser la ideal mas, no obstante ello, cuando hacemos una cantidad importante de kilómetros desde nuestro lugar habitual de escucha, cambia el panorama de lo que podemos sintonizar. Esto, especialmente, en las bandas tropicales y en 49 metros, adonde podemos encontrar una gran cantidad de emisoras regionales. Además, por supuesto, cambió totalmente mi dial de amplitud modulada y, desde ya, el de frecuencia modulada. Y fue justamente en estas bandas donde hice mejores experiencias.

Como les contaba, mi viaje tenía como objetivo realizar una actividad laboral determinada, siendo por ello que no tuve demasiado tiempo libre para dedicarme a la radio. Ese tiempo escaso fue ampliado quitando algunas horas al descanso y compartiendo el que empleaba en trasladarme de un lugar a otro, el destinado a comer, etc, etc, para estar siempre con mi walkman preparado, a fin de relevar en la forma más exhaustiva el dial local.

Si algo lamento profundamente es haber tenido que dejar para otra oportunidad la visita a las emisoras locales de radio, especialmente a las de onda media, que son las que más me interesan. Y, a propósito de ello, les cuento que las estaciones que entran con calidad local son LV12 Radio Independencia, LV7 Radio Tucumán, LRA15 Radio Nacional Tucumán y LRK146 Radio 21, que transmite desde Yerba Buena, una pequeña localidad situada a algo más de una docena de kilómetros de la capital provincial. También llega muy bien durante todo el día LV3 Radio Córdoba. La recepción de las emisoras de Salta y Santiago del Estero, que presumí que iban a recepcionarse con buena señal, entraban con una paupérrima calidad de recepción.

Mucho iba a sorprenderme en la onda media la muy buena señal de Radio Metropolitana, La Paz, Bolivia, ya que llegaba en las mañanas y noches locales con aceptable señal en 940 khz (pegada a la local LV7). Otra buena captación de la región andina fue Radio ACLO, Sucre, Bolivia en 600 khz. De todas formas, si hubiese estado más alejado de esta enorme ciudad que es San Miguel de Tucumán o me hubiese podido quedar más días, los resultados hubiesen sido mucho más satisfactorios. No quiero dejar de mencionar que desde la misma ciudad pude recepcionar con sorprendente buena señal a LW4 Radio María (ex Radio Orán, Orán, Provincia de Salta) en 1080 khz. Esta emisora, que hasta aquí jamás había podido escuchar en más de un cuarto de siglo de práctica de nuestra afición, retransmite íntegramente la programación de la cadena católica María, con sede en Córdoba. Supon

A esta altura del relato, quiero contarles que San Miguel de Tucumán ha sido declarada "Ciudad Histórica" en 1999, por la riqueza de su patrimonio cultural. Hoy el centro histórico es el corazón de la urbe cosmopolita y en él se levantan los edificios de mayor significación cívico institucional de Tucumán.

Un recorrido básico invita a descubrir la capital tucumana, protagonista de la Historia Nacional y dueña de un importante legado patrimonial. Con una vida cultural intensa y una particular vida nocturna, la ciudad ofrece distintos atractivos que permiten conocer lo más auténtico de su devenir histórico y de su singular presente.

La Plaza Independencia, en el corazón de la ciudad, en la que destaca la Estatua de la Libertad, obra de la célebre escultora tucumana Lola Mora. Alrededor de la plaza se levantan edificios notables que reflejan distintos períodos arquitectónicos y que bien merecen detenerse en ellos: Casa de Gobierno, Museo Casa Padilla y Templo de San Francisco. La Iglesia Catedral, con un estilo neoclásico se impone sobre la esquina sureste y dos "petit hotel" se destacan del resto de las construcciones: la Casa Nougués, sede del Ente Tucumán Turismo y el Centro Cultural Rougés. Sobre calle San Martín, siempre en el ámbito de la plaza, se erigen el ex cine Plaza, la Caja Popular de Ahorros, la sede del Jockey Club, el ex Hotel Plaza y la Federación Económica, todo edificios de gran valor patrimonial. Otras opciones para visitar dentro del casco histórico son la Iglesia La Merced, el Museo de Arte Sacro, la Casa Avellaneda y la Basílica de Santo Domingo. A partir de allí es posible conocer el Museo Provincial de Bellas Artes Timoteo Navarro y sobre calle 24 de Septiembre, a metros de mi hotel, el Museo Folklórico. Un poco más alejado, se encuentra el Parque 9 de Julio, pulmón verde de la ciudad que es lugar Histórico Nacional donde se encuentra el Museo Casa Obispo Colombres. También es recomendable recorrer los alrededores de la Plaza Urquiza donde se ubica un interesante conjunto arquitectónico compuesto por el edificio de la Legislatura, el Casino y el Teatro San Martín. Todos estos lugares relevantes y dignos de visitarse pude conocerlos mediante las caminatas que debía hacer de un lugar a otro de la ciudad o en ocasión de cubrir itinerarios con combis u ómnibus locales. Siempre, por supuesto, con mi radio a cuestas. Y al trasladarme por la ciudad, visitar sus distintos barrios, dedicar algunas horas a ver lo qué se escucha desde el centro de la ciudad y tener una larga espera final en el aeropuerto local pude relevar casi en forma completa el dial de frecuencia modulada. Decenas y decenas de emisoras se amontonan entre los 88 Mhz y los 108 Mhz. Las hay de todo tipo: las religiosas, las que retransmiten íntegramente a las emisoras de Buenos Aires, las comerciales e incluso algunas experiencias comunicacionales interesantes, como Radio Universidad Nacional de Tucumán. Dentro de las estaciones que dedican gran parte de sus espacios a la difusión de la música, quiero señalar que, para mi asombro, las expresiones musicales con más presencia son las relativas al "cuarteto" cordobés. En efecto, este género conocido como "música cuartetera", nacida en la provincia de Córdoba y que representa una marca registrada de la cultura popular de la provincia mediterránea se escucha en forma permanente en la mayoría de las radios locales. Y mayor aún es su difusión en la inmensa cantidad de radios de emisoras de FM existentes en el interior provincial, como les voy a contar más adelante.

Luego de mi segundo día de permanencia en la provincia, pude
finalizar exitosamente el trabajo que se me había encomendado en Buenos Aires. Y me encontré con la posibilidad de una tarde completamente libre. Por ello, cumplí un anhelo largamente postergado y organicé rápidamente un viaje a la localidad de Tafí del Valle, enclavada en los increíbles Valles Calchaquíes. Los pormenores del paseo los armé mientras almorzaba unas exquisitas empanadas tucumanas, regadas por un excelente vino tinto salteño y, mientras hacía la digestión, ya estaba sentado cómodamente en una unidad de empresa Aconquija, que cubre el trayecto entre la capital tucumana y Tafí del Valle, adentrándose algunas de sus unidades hasta otras ignotas poblaciones de la provincia e incluso de la vecina Catamarca. El paisaje que se puede ver en el recorrido de 107 kms. Y dos horas y media de duración es estremecedor y los lugares por los cuales pasé merecen un espacio en nuestro relato. Partiendo desde la Capital hacia el sur por RN 38, camino a los valles, se pueden visitar las Ruinas Jesuíticas de San José de Lules donde se conserva la capilla y el claustro. Tras recorrer 16 Km. se llega a Famaillá conocida por las típicas empanadas tucumanas. Continuando hasta Acheral se empalma con la RP 307, marcando así el ascenso a los valles. Miles de helechos capturarán la curiosidad del viajero, al igual que los grandes árboles. El camino se interna, de pronto, en la quebrada del río Los Sosa, y a poco de andar se hace de cornisa, con curvas cerradas. Allí ya la selva deslumbra e invita a detenerse, especialmente en la curva a la que se asoma el monumento El Indio. Luego, en el lugar conocido como apeadero militar, la vegetación comienza nuevamente a perder densidad, con los alisos, sauces y pinos como protagonistas. La entrada al Valle de Tafí es simplemente bella. De forma oval, el valle se encuentra encerrado entre el cerro Muñoz y las cumbres del Mala Mala, y dividido por el río Tafí. En su centro reposa el embalse La Angostura, en cuya margen sur se halla la localidad de El Mollar, donde se encuentra la Reserva Arqueológica de Los Menhires, que reúne más de un centenar de monolitos de piedra labrada realizados por la cultura Tafí. Vale la pena visitarlos y admirar sus grabados con figuras humanas, de felinos, con pinturas originales y algunos diseños fálicos. Tafí del Valle se encuentra a 2.000 metros de altura. Con sus 2.600 habitantes, es una villa típicamente turística, que conserva el Conjunto Jesuítico de La Banda, cuya parte más antigua fue levantada por los jesuitas en la primera mitad del siglo XVIII. El museo arqueológico del interior del complejo posee piezas de las culturas Tafí y Santa María, además de imágenes y pinturas de la época virreinal. Junto a otras estancias jesuíticas, La Banda conforma un particular circuito rural, centro productivo del famoso queso tafinisto. La visita a los artesanos del lugar, las cabalgatas y las caminatas a través de largos recorridos por las cumbres de la zona, embellecidas con cascadas de hasta 70 metros de altura, son programas ideales para conocer el gran valle de Tafí. Además, en las afueras del pueblo, la reserva arqueológica La Bolsa conserva restos prehispánicos, como sitios de cultivo, residencias y una aldea muy antigua. La RP 307 se encarga de introducir al viajero a los Valles Calchaquíes por el sur, ascendiendo en pronunciado zigzag hasta el Abra del Infiernillo, a 3.042 m. s.n.m., desde donde se obtiene una vista sublime. Allí comienza el descenso, pero ahora las laderas comienzan a mostrar sus primeros cardones y, más adelante, el valle se manifiesta con su típica vegetación, salpicada de algarrobos, churquis, chañares y talas, además de sauces y álamos. Amaicha del Valle es el siguiente punto de detención, para visitar la plaza y sus alrededores, y conocer algo más sobre la Fiesta de la Pachamama, que en la actualidad coincide con los festejos del Carnaval y está vinculada con los ritos relacionados a la fertilidad del ganado y de los cultivos.

Luego de empalmar con la RN 40, las Ruinas de Quilmes irrumpen a la izquierda. Fue uno de los más importantes asentamientos prehispánicos de los calchaquíes, que estuvieron allí desde el 800 d.C. En el siglo XVII llegó a tener 3.000 habitantes en el área urbana y 10.000 en los alrededores. En la falda del cerro se advierten las reconstrucciones de la zona residencial, rematada por una fortaleza situada en la cima y dos fortines a ambos costados, sobre la cornisa. Una serie de pasillos permiten la visita guiada del complejo, que fue el último bastión de la resistencia aborigen ante el avance español y que claudicó recién en 1667, tras lo cual 1.700 sobrevivientes fueron trasladados a pie hasta las proximidades de Buenos Aires (la actual ciudad de Quilmes), adonde llegaron apenas 400. En el museo del sitio se pueden ver piezas rescatadas de las excavaciones realizadas allí, y junto a él se encuentran una confitería y un hotel. La legendaria RN 40 se pierde en el valle rumbo a Cafayate, no sin antes pasar por Colalao del Valle, en cuyas cercanías se encuentra El Pichao, un yacimiento arqueológico similar al de los Quilmes, aunque no tan restaurado. Como no escapará a la interpretación de todos ustedes, se me presentó una oportunidad única para reportar emisoras de frecuencia modulada del interior provincial. En efecto, los permanentes zig-zag del terreno, las subidas y las pendientes y los cambios constantes de dirección por las sinuosidades del camino descubren una posibilidad increíble de escuchar en una misma frecuencia emisoras de distintos puntos de la provincia. Y así aparecían las radios de las localidades por las que el ómnibus pasaba, mezcladas con otras de alguna población situada a muchos kilómetros pero de la cual, por el caprichoso dibujo del camino, sus estaciones de radio entraban en "manada", para desaparecer en otro recodo de la ruta y aparecer en forma masiva las emisoras de otra localidad de los valles. La experiencia diexista es muy gratificante. Y casi siempre, la alegre música cuartetera sonando desde una y otra emisora, desde uno u otro punto de la geografía de la pequeña provincia de Tucumán. Reporté e identifiqué muchísimas emisoras y cuántas más podría haber descubierto si hubiese permanecido aunque sea sólo un día entero en cualquiera de esas pintorescas localidades pero el tiempo del viaje se agotaba. En el retorno a mi hotel pude escuchar otra importante cantidad de estaciones.

La noche me encontró totalmente agotado. Sin embargo, empleé algunas horas más para escuchar radios de onda media que desde mi ciudad de residencia, Buenos Aires, no podría captar de manera alguna.

A la mañana del día siguiente partía mi avión. Y decidí llegar al Aeropuerto Internacional Benjamín Matienzo con más antelación de la necesaria ya que estando dicha estación aérea bastante alejada de la ciudad, se me abrían buenas posibilidades de escuchar algunas estaciones de frecuencia modulada del conurbano de San Miguel de Tucumán. Y así fue: completé el fenomenal viaje con una cantidad de captaciones de emisoras de Banda del Río Salí, Trancas, Alderetes y otras pequeñas localidades emplazadas a no demasiada distancia de la histórica ciudad.
Finalmente, los altoparlantes del aeropuerto anunciaron la partida de mi vuelo y con él se cerraba una interesante e inolvidable experiencia.

 

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Ultima actualización: martes, 15 de enero 2008

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